Aprendiendo sobre la marcha. Diego nació con hipocusia
Aprendiendo sobre la
marcha, Diego nació con hipocusia
Soy madre y como tal soy sensible
a la infancia, a los problemas de la crianza, a las dificultades para conciliar
ambas prioridades, familia y trabajo, porque lo he vivido y lo vivo en mi
propia piel.
Esta historia, de Daniel, que ha
nacido con una malformación en el oído y padece de hipocusia, quiero
compartirla haciendo hincapié en la soledad de los padres ante todo aquello que
está fuera de lo considerado la “normalidad”; y la enfermedad, en cualquiera de
sus vertientes, sigue siendo una asignatura pendiente como elemento a tener en
cuenta en el camino hacia la integración y el desarrollo pleno del individuo en
nuestra sociedad.
Afortunadamente en el siglo XXI
las pruebas médicas están muy avanzadas y a los pocos días de nacimiento de un niño
podemos saber mucho acerca de las enfermedades muy graves con las que puede
nacer. La sordera es una de ellas y el tratamiento que se le da actualmente favorece
mucho la integración en la sociedad de la población sorda.
Daniel nació con hipocusia severa
en un oído y moderada en el otro. La hipocusia severa actualmente puede verse
resuelta mediante operación con la colocación de un implante. La hipocusia
moderada se resuelve mediante la instalación de un audífono y la estimulación
de los restos auditivos, de manera que se facilita que el oído recupere
capacidad auditiva tempranamente.
Cuando recibes un diagnóstico de
enfermedad de un hijo todos son preguntas, hay pocas respuestas y muchas
respuestas que tienes que elaborar tú. Sin contar con la multitud de trámites,
gestiones y citas administrativas para conseguir cualquier cosa que debería
venir por añadidura, comenzando por la información.
La complejidad que tiene la
gestión y la toma de decisiones sobre cómo abordarlo no es ninguna tontería.
Comienzas a tomar decisiones importantes sobre el niño y sobre su integración
presente y futura desde el primer día, tengas o no tengas conocimientos sobre
el tema. Algunas médicos son más proclives a facilitar información, otros no;
normalmente las asociaciones de padres y el boca a boca facilitan esta tarea
pero curiosamente hay distintas escuelas sobre cómo debe estimularse al niño y tú
debes elegir. Eliges, según tu criterio, según las opiniones que te dan los
demás, pero eliges tú.
Comenzando por el principio, el
niño debe oír lo antes posible; para ello hay que colocarle unos audífonos
desde el principio y mientras se realizan los estudios para valorar si es
necesario colocar o no implante. En el hospital y con mucha cautela pueden recomendarte
centros o tipos de audífonos pero los padres deben acudir a los centros y tomar
la decisión técnica y económica al respecto. El siguiente paso, si fuera
necesario, es la operación para la colocación del implante. El tipo de implante
que se coloca sí lo decide el hospital en el que se haga. Está financiado por
la Seguridad Social. El mantenimiento y reparaciones a las que haya lugar las
pagan los padres. Sus precios varían de un tipo de implante a otro. Dependiendo
de la Comunidad Autónoma en la que vivas, si el niño necesitara un implante
para cada oído, te realizaran los dos o sólo uno. En este segundo caso la
evolución y estimulación del segundo oído dependerá de las posibilidades
económicas de la familia. Cuanto más tiempo esté el niño sin estímulos exteriores
más complicada será la evolución de su audición. Muchas familias optan por
realizar el implante en el segundo oído por su cuenta al mismo tiempo cuando no
lo financia la Consejería de Sanidad correspondiente. Como me dice Laura, o te
lo pagas tú o sólo escuchas por un oído.
Durante todo este proceso el niño
debe recibir estimulación temprana. Para poder recibirla sin coste alguno debe
realizarse un estudio y diagnóstico posterior sobre su necesidad de
estimulación y el tipo de recursos en los Centros de Atención Temprana. De este
modo el niño accede a logopedia, psicomotricidad y otro tipo de recursos en
centros públicos o concertados que lo ofrecen. En el caso del que hablamos
Daniel tardó un año y medio en ser llamado para poder recibir estos
tratamientos. Mientras tanto estuvo acudiendo a un centro privado porque es
necesario que sean estimulados lo antes posible. El no hacerlo corre a su
costa, en su perjuicio. Es muy curioso porque además de la tardanza en su
recepción recibir recursos de estimulación temprana caduca, es decir, tienes
acceso a los recursos durante un tiempo limitado y tienes que solicitarlo de
nuevo para poder seguir accediendo. Puede ocurrir que en este proceso pierdas
tu plaza en un centro en el que están trabajando muy bien con el niño y tengas
que acceder a otro centro diferente. Como padre tú eliges el que consideras
mejor para tu hijo. El componente de democracia que conlleva es muy de
agradecer pero cuando te inicias no conoces los centros, no conoces las
necesidades que tiene tu hijo, no sabes qué puede ser lo mejor para tu hijo. No
eres especialista en la materia, sólo eres padre.
Paralelamente tienes que solicitar
la discapacidad del niño, trámite importante para que pueda optar a recursos
especializados, sobre todo en el ámbito educativo. Es curioso, sin embargo, que
para acceder al sistema de guarderías públicas, en este caso del Ayuntamiento
de Madrid, tienes que volver a acudir con tu hijo para que le hagan unas pruebas
específicas para que se valore si accede a dicha guardería por necesidades
especiales. (Ya hemos comentado que le han valorado dos veces diferentes y esta
sería la tercera). Cada cosa por un lado. No hay coordinación. Y por supuesto
en este caso, he olvidado comentar que Laura solicitó reducción de jornada en
su trabajo. El tiempo de gestión administrativa y a la par para acompañar a la
variedad de recursos a los que Daniel necesita ir es muy elevado.
Mientras nosotros vamos a
velocidad de vértigo sin saber muy bien hacia donde, hay familias que tienen
que echar mano del freno y replantearse su vida, reenfocar y canalizar todas
sus fuerzas para sacar adelante a sus hijos. Esto ocurre cuando tienes un hijo
con una enfermedad grave o con una discapacidad. Mi homenaje hacia ellos, su
tesón, su amor y su valentía.
Lo que resulta muy duro de escribir
es que dependiendo de la Comunidad Autónoma en la que residas los recursos y
apoyos serán unos u otros.
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