Alejandro y su deuda por impago de alquiler
Nuestro protagonista de hoy se
llama Alejandro y recibió una demanda por reclamación de cantidad por impago de
rentas, intereses y reparaciones a realizar en la vivienda una vez que abandonó
la misma.
No todos podemos acudir a un
abogado o realizar una consulta sobre los contratos que firmamos día a día.
Este nos ocurre con cierta frecuencia pero hay contratos que nos pueden afectar
más que otros a nivel económico sobre los que convendría asesorarse para evitar
problemas a futuro.
Me refiero, por ejemplo a los
contratos de compraventa de inmuebles, de alquiler de vivienda, de compraventa
a plazos de bienes muebles como vehículos, electrodomésticos o muebles. No
incluimos los contratos de prestación de servicio de telefonía pero es de sobra
conocido que dan infinidad de problemas. También incluyo asuntos como las
indemnizaciones por compañías aseguradoras por siniestros o los problemas
derivados de intervenciones médicas en los que puede resultar interesante
realizar una consulta. Mención aparte tienen los contratos mercantiles de
diversa índole que deberían realizarse con la supervisión de un abogado.
Siempre, eso sí, con un enfoque preventivo, para evitar los conflictos
posteriores.
Volviendo a nuestra historia, Alejandro
firmó un contrato de arrendamiento y estuvo felizmente disfrutando de la
vivienda y pagando puntualmente su renta 6 años hasta que perdió su trabajo.
Había entregado un aval bancario, que al dejar de pagar rentas se ejecutó por
el arrendador. Bastante tiempo después salió de la vivienda, entregando las
llaves y a cambio entendió que no le pedirían cantidad alguna. Lo cierto es que
en la entrega firmó un documento en el que el arrendador se reservaba el
derecho a reclamarle las cantidades pendientes, un año y medio de alquiler.
Le llegó una demanda en la que a
la suma pendiente de pago se le añadían los intereses por impago y unas
cantidades por reparación del inmueble de daños varios. Los intereses fruto del
impago eran tan grandes que me tomé la molestia de comprobar si eran correctos.
Cual fue mi sorpresa al confirmar que se habían calculado erróneamente pues
suponían el 50% del capital. Los gastos en reparaciones también eran
desorbitados para una vivienda de escasos 70 metros. Si Alejandro, debido a su
insolvencia y pensando que no puede atender el pago de la cantidad que se le
reclama judicialmente, no hubiera contestado a la demanda, no se toma la molestia de
consultar con un abogado, que a su vez estudia su caso, hubiera tenido que
afrontar en algún otro momento de su vida la deuda reconocida y aprobada
judicialmente, que excedía y en mucho de la cantidad debida.
Si cuando firmas un contrato no
te asesoras al menos hazlo si recibes una demanda por cualquier motivo. Busca
información y contrata al mejor abogado posible. Vale la pena.
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