Miriam, una mujer enamorada


Miriam, una mujer enamorada



Hemos leído hace tiempo casos de varias mujeres atrapadas en líos con la justicia y sus argumentos ante el Juez fueron algo así como “Señoría, es que estaba enamorada y confiaba en él”, “Señoría es que le quería”… Cuando escuché aquello como mujer reivindicativa y supuestamente independiente me enfadé bastante con ellas y lo atribuí a una argucia legal de sus abogados. Después de iniciarme en la abogacía y conocer con profundidad a distintas mujeres en circunstancias parecidas creo que de algún modo sí era cierto y desde luego lo es en el caso de mi clienta.

A continuación voy a relataros los problemas legales que tiene mi clienta, a la que llamaremos Miriam, como consecuencia de su amor incondicional por el que todavía hoy es su marido.

Miriam era una jovencita que empezaba a salir con sus amigas y conoció al que hoy es su marido y padre de sus dos hijos. Él era alto, guapo y muy adulador, ella se quedó prendada con tantas atenciones y con tanto amor. Fue su primer y único novio, cayó rendida a sus pies, diría que el enamoramiento, si es que lo podemos llamar así, casi veinte años después, todavía le dura. Era el hombre de su vida y ella su princesa. Miriam como niña buena y trabajadora terminó su carrera, él le propuso montar un negocio juntos y ella muy ilusionada accedió. Trabajó duramente, mañana, tarde y noche. Se casaron. Tardaron en tener hijos porque lo primero era sacar adelante la empresa; los tuvo, se los cuidó su madre porque ella no tenía tiempo de atenderlos; lo primero era el trabajo. 

Hablamos de casi 20 años de relación en los que a nivel económico se han producido muchos cambios. Hubo un momento de gran bonanza económica, ganaron mucho dinero, lo invirtieron, vino la crisis, y ahí ella sabe que firmó muchos documentos pero tampoco conoce con profundidad su contenido y sobre todo las consecuencias de los mismos en su vida personal.

En un momento dado, recibe una llamada y le comentan que su adorado marido tiene una relación seria con otra mujer desde hace tiempo. Ella acababa de ser madre de nuevo. El mundo se le cae de las manos, enmudece, adelgaza, pierde la sonrisa y sin fuerzas se muda con sus dos hijos a casa de sus padres, quienes se hacen cargo de los niños a jornada completa porque ella tiene que trabajar. Durante todo este trance que ya dura unos dos años ha adelgazado 20 kilos. Las presiones, las habladurías, el tesón sacando adelante a la empresa la dejan sin fuerzas.

Cuando por fin es capaz de pensar en dónde está y qué puede hacer empieza a ser consciente de su situación. En los 20 años que lleva trabajando no ha cobrado jamás un sueldo. Todo quedaba en la empresa, para los gastos de la empresa. La empresa era lo primero, mejor dicho, las empresas de la familia de su marido. Curiosamente sí recuerda que está dada de alta en Seguridad Social pero durante estos años ha firmado documentos de donación de inmuebles, un total de 6, que ha recibido de su marido y de las empresas de su familia, con su correspondiente carga hipotecaria, a su nombre también. Los documentos tienen una cláusula de reversión a su anterior dueño en el momento en el que lo solicite. Mientras tanto Miriam responde de las cuotas hipotecarias y de las cargas de los mismos. ¿Con qué dinero?. No tiene dinero. Tan solo tiene una cuenta a su nombre en la que apenas dispone de unos 2000 euros.

¿Qué hace mientras tanto?, pues sobrevivir. No se ha comprado ropa en dos años, no va a la peluquería, los gastos de los niños, la comida, su ropa, etc. los pagan sus padres. ¿Por qué no ha tomado la decisión de divorciarse?, ¿cómo tiene fuerzas para ir a trabajar y verle todos los días?, por responsabilidad y porque hay que pagar las deudas. Y ¿qué pasa con ella, con sus hijos? ¿qué puede pasar a futuro?, En este tiempo ha recibido diferentes requerimientos del banco por impago de alguna cuota de las hipotecas varias. Esto hace que saque fuerzas y que siga trabajando duramente. 

Las dinámicas son difíciles de cortar, la aceptación de las situaciones también, sobre todo cuando durante todo este tiempo Miriam ha sido insultada, agredida verbalmente, ofendida, menospreciada, criticada en su trabajo tanto en público como en privado. Su autoestima está baja, su responsabilidad como madre y como profesional pesa mucho y no cuenta con fuerzas. Cada día que pasa perpetúa más su situación y es un día más en el que su marido no asume su responsabilidad tanto en la atención de sus hijos como en el pago de la remuneración salarial que a Miriam le corresponde. A esto hay que añadir que Miriam tampoco le pide nada, sólo pensar en el enfrentamiento, en la batalla judicial, sólo pensar en el lenguaje jurídico, en ir a un juzgado, en sacar a la luz su situación la atemoriza tanto que se repliega como un caracol, sigue trabajando sin pensar en nada más que en las deudas con las que carga y me dice a sus 37 años, es que yo me casé para toda la vida…….

El corazón no atiende a razones ni a fundamentos jurídicos. El corazón necesita su tiempo pero las obligaciones derivadas de las decisiones que tomamos en la vida no nos dan tregua. En muchas ocasiones la demora en la falta de toma de decisiones lo único que hace es acrecentar nuestros problemas.

Los problemas jurídicos que tiene Miriam no son fáciles de resolver pero está claro que el inicio de un proceso de divorcio es el primer paso para poner coto a una situación enquistada y que no favorece a ninguna de las partes y menos aún a los menores. La sentencia de divorcio ayudará a Miriam a poner orden en su vida y reconocerá unas pensiones de alimentos a los niños, de las que ahora no disfrutan y a las que tienen derecho. Del mismo modo tienen derecho a vivienda y atención a todas sus necesidades por parte de sus padres. La dificultad en este caso como en muchos otros en los que los padres son autónomos y tienen negocio propio es la solvencia económica y que en este caso, a priori, no se cuenta con ella, y la disposición a atender a sus hijos de manera responsable. Este será un capitulo posterior.

Otro aspecto importante es la situación jurídica de Miriam dentro de la empresa, de la que además de socia, en un porcentaje mínimo, es trabajadora desde hace más de 15 años. La solicitud de las retribuciones no pagadas durante todo este tiempo sería un buen punto de partida. La negociación de la venta de su parte de la empresa sería el siguiente paso pues confiesa que no quiere seguir trabajando de la manera que lo está haciendo, con tensión, sin ilusión y en un ambiente hostil. El tercer punto es la negociación sobre los bienes inmuebles a su nombre y las cargas hipotecarias de los mismos. El estudio de la reversión a nombre de sus anteriores titulares con la correspondiente asunción de las cargas por su parte es otro de los elementos clave para que Miriam pueda iniciar una nueva vida, para que pueda volver a respirar.

Este es el reto, poner orden en el desorden, ayudar, apoyar, dar aliento al que no tiene fuerzas y por sí solo no puede plantear lo que es justo, lo que le corresponde. Para eso sirven los abogados.

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